Obsesión, más allá de una simple preocupación que se resiste a desaparecer.

Actualmente, es muy común encontrar personas con ansiedad y preocupación por diferentes situaciones de la cotidianidad, como el afán, el trabajo, los gastos, la familia, etc., sin embargo, cuando esto invade los pensamientos de forma involuntaria y afecta el bienestar del individuo podría estar relacionado a pensamientos obsesivos. Pero ¿Qué es una obsesión?

De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V) de la Asociación Americana de Psiquiatría ([APA], 2014), las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusivos y no deseados y que en la mayoría de los casos causan ansiedad o malestar. Un ejemplo muy habitual de pensamiento obsesivo es la ansiedad que experimenta un estudiante al tener que realizar un examen, generalmente no deja de pensar en ello hasta realizarlo, o la obsesión que se genera por la belleza corporal y que lleva a la persona a experimentar una excesiva preocupación por su propia imagen al punto de sentir inconformidad con su cuerpo.

Ricardo Rodríguez (2009) en base a Lee y Kwon (2003) presenta la clasificación de las obsesiones en dos grupos, así: 1) Endógenas, aquellas que aparecen de forma repentina, no se asocian a una causa externa, pero se consideran peligrosas, por ejemplo, hacerle daño a alguien, pensamientos sexuales, las blasfemias, etc., y las 2) Reactivas: Que son aquellas desencadenadas por estímulos externos concretos, generalmente se relacionan con la fuente de un temor, por ejemplo: viajar en avión da origen a una obsesiones de muerte, en este caso la peligrosidad no se percibe por la ansiedad del viaje en avión, sino por el temor irracional a las consecuencias, en este caso un accidente y que el avión caiga o se incendie. Según la Psicóloga Marta Rubio de la Clínica de Psicología y Psiquiatría MENTSALUD, los pensamientos obsesivos más comunes, pueden estar relacionados a temas descritos en la siguiente tabla.

Obsesiones de contaminación: Provocan temor o sensación de asco por tocar o estar cerca de objetos o situaciones que puedan provocar un contagio o un daño a sí mismo o a un tercero. Las situaciones más frecuentes son: 1. Suciedad, secreciones corporales, miedo al contagio de virus o bacterias; 2. Productos tóxicos, limpiadores domésticos o medicinas que pueden intoxicarles o envenenarles; 3. Tocar animales o insectos; 4. Estar en lugares o tocar cosas que puedan haber estado en contacto con un enfermo o contaminado, por ejemplo, un baño público; y 5. Miedo excesivo a tener una enfermedad que pueda dañar o contagiar a otros.
Obsesiones de acumulación: Necesidad de acumular objetos inservibles o en malas condiciones, con la creencia de que podrán necesitarse y sentirán angustia si no los tienen. Coleccionar objetos inútiles y sin valor económico o sentimental por miedo a tirarlos. Recoger cosas del suelo innecesarias para acumular y amontonar.
Obsesiones de orden: Preocupación por colocar las cosas con simetría, y de una determinada forma. Hacer las cosas con una extrema exactitud y orden. Colocar los objetos de modo “perfecto”, o no cometer errores o improvisaciones en la ejecución de una acción determinada.
Obsesiones religiosas, morales o de excesiva escrupulosidad: Temor excesivo y preocupación constante por incumplir alguna norma religiosa o moral, como: tener pensamientos blasfemos, cometer algún error en las creencias religiosas, no actuar de forma moralmente correcta, repetir constantemente imágenes o pensamientos religiosos.
Obsesiones impulsivas/ agresivas: Miedo a actuar de forma impulsiva involuntariamente, provocando algún daño a sí mismo o a otros, como: Empujar, apuñalar o insultar a alguien, suicidarse o agredirse sin intención, decir cosas obscenas o inadecuadas a otras personas, hacer el ridículo o cometer un delito. Tener imágenes mentales violentas, agresivas y desagradables
Obsesiones sexuales: Imágenes de conductas sexuales violentas hacia los demás. Cometer un daño de tipo sexual a alguien, agredir o violar involuntariamente, dañar a sus propios hijos o a otros niños. Temor a tener una orientación sexual distinta o a cambiar de sexo.
Otras obsesiones: Necesidad imperiosa de recordar ciertas cosas: matrículas de coches, nombres, eslóganes, etc., preocupación por cometer errores o decir algo erróneo, y afirmar algo incorrecto u omitir algún detalle. Preocupación por perder cosas. Fijarse excesivamente en sonidos y ruidos que generen alguna molestia, como: el tic tac de un reloj, timbres, melodías, etc., Repetir insistentemente palabras o música. Temores de tipo supersticioso, como: no vestir con ciertos colores por miedo a provocar un daño, preocuparse por números que traen o no suerte y pensarlos continuamente.

Cabe aclarar que, las personas con pensamientos obsesivos no tienen una justificación al porqué de la aparición de estas ideas, lo que hace que tenga una valoración negativa de la situación e intente evitarla o rechazarla, provocando con ello un aumento de la intensidad y el mantenimiento de la obsesión y de la propia ansiedad, que en palabras de Eysenck, por una parte, dificulta su extinción y habituación y por otra, produce una sensibilización e incubación de la ansiedad. (1979 Citado en Lancha et al., 2003).

En el mismo sentido el Psicólogo Sanitario del Área Humana, Jose Serrano plantea que, existen dos tipos de respuestas ante las obsesiones, pero que suelen reforzar el proceso obsesivo:

  1. La evitación: Como, por ejemplo: Mejor ni pensarlo o tengo que sacarlo de mi mente.
  2. La autocrítica y autoculpabilización: Dicho como: Soy una mala persona por pensar esto o ¿Cómo puedo pensar en esta monstruosidad?

Es que, las obsesiones no son pensamientos deseados, sino ideas que aparecen de forma repentina, incontrolada e irracional, por esta razón se genera el malestar y la ansiedad que interfieren en la vida personal, social, laboral, física, emocional, etc., del individuo creándole la necesidad de reducir la ansiedad y que puede originar en a comportamientos repetitivos o compulsivos. Lo que es similar a lo descrito en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (DSM V) de la Asociación Americana de Psiquiatría ([APA], 2014) que toda vez que indica que el sujeto intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acto (es decir, realizando una compulsión).

Según Lancha y Carrasco (2003) las compulsiones buscan neutralizar los pensamientos obsesivos, logrando un efecto tranquilizante que lo que hace realmente es reforzarlas, cuando la persona consigue solo un alivio momentáneo y aparecen nuevamente las obsesiones, dando así origen al trastorno obsesivo compulsivo (TOC). El cual, que en la actualidad según investigaciones constituye una alta carga de morbilidad a nivel mundial, con una prevalencia de por vida entre el 2 y el 3%. (Stein, et al., 2019) Que para la población de los Estados Unidos representa aproximadamente 6, 644 millones de personas.

Si desea ampliar la información visita el artículo relacionado Compulsiones: https://neighborsc.org/trastorno-obsesivo-compulsivo-pensamientos-y-actos-repetitivos-fuera-de-control/?lang=es

Sin embargo, es necesario reconocer que las obsesiones están relacionadas con diferentes trastornos mentales según el (DSM-V) adicionales al TOC, como lo son: El Trastorno Dismórfico Corporal; de Ansiedad, como: las Fobias y el de Pánico; de Acumulación; de la Conducta Alimentaria; la Hipocondría, entre otros.

Es importante entender que aceptar que se está padeciendo esta problemática, es el primer paso para su manejo y acompañamiento. En este sentido la Dra. Cristina. López (2019), propone cuatro estrategias para gestionar los pensamientos obsesivos, así: 

  • Aceptar el pensamiento obsesivo: Supone observarlos, distanciarlos y comprenderlos como solo pensamientos, más no acciones reales. Pues cada vez que se intenta eliminar la obsesión lo que hace es reforzarlo.
  • Aprende técnicas de relajación: Ayuda a gestionar la ansiedad, a través de la respiración y la resignificación del pensamiento.
  • Evitar neutralizar el pensamiento obsesivo. No realizar ninguna acción que disminuya la ansiedad de manera temporal pues lo que se logra es alargar el problema y reforzarlo. 
  • Exponerse al pensamiento obsesivo. Exponerse a la obsesión de forma progresiva y sólo de manera voluntaria, subir la escala de exposición conforme la ansiedad disminuye.

Aunque estas estrategias puedan dar resultados la recomendación es buscar ayuda profesional necesaria para el proceso terapéutico. En cuanto a la forma intervención, esta incluye generalmente técnicas como: la desensibilización sistemática (DS), la psicoterapia de grupo, la reestructuración cognitiva, etc.

Para terminar, las obsesiones se caracterizan por pensamientos recurrentes que aparecen de forma intrusivay provocan ansiedady malestar, las personas que tienen este tipo de pensamientos cree que realmente son ciertos, lo que interfiere significativamente en la cotidianidad del sujeto, ya que generalmente le conducen a realizar comportamientos para disminuir la ansiedad, lo que termina siendo un refuerzo para este tipo de pensamientos. Recuerde que el diagnóstico temprano hace una gran diferencia, así que acepte la problemática y busque ayuda profesional.

Referencias:

Asociación Americana de Psiquiatría. (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), 5a Ed. Arlington, VA.

Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH). (2020) Trastorno obsesivo-compulsivo: Cuando los pensamientos no deseados o comportamientos repetitivos toman control. Recuperado de: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-obsesivo-compulsivo

Lancha, C., & Carrasco, M. Á. (2003). Intervención en Ansiedad a los Exámenes, Obsesiones y Compulsiones contendidas en un Trastorno Obsesivo Compulsivo de la Personalidad. Acción psicológica2(2), 173-190. Recuperado de: https://revistas.uned.es/index.php/accionpsicologica/article/view/530/468

López, Cristina. (octubre 21, 2019). Qué Son Los Pensamientos Obsesivos Y Cómo Gestionarlos. CEREBETIA, Centro de psicología de Pinto. Recuperado de: https://www.cerebetiapsicologospinto.com/2019/10/21/que-son-los-pensamientos-obsesivos-y-como-gestionarlos/

Rodríguez Biglieri, Ricardo (2009). Diferencias entre pacientes con obsesiones endógenas y reactivas. I Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVI Jornadas de Investigación Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Recuperado de: https://www.aacademica.org/000-020/187

Rubio, Marta. (s. f.). Tipos de obsesiones. Clínica de Psicología y Psiquiatría MENTSALUD. Recuperado de: https://www.mentsalud.com/tipos-de-obsesiones/

Serrano, José. (s. f.). Relato de una obsesión. Trastornos Mentales. Área Humana Investigación, innovación y experiencia en Psicología. Recuperado de: https://www.areahumana.es/obsesion/

Stein, D. J., Costa, D. L. C., Lochner, C., Miguel, E. C., Reddy, Y. C. J., Shavitt, R. G., … Simpson, H. B. (2019). Obsessive–compulsive disorder. Nature Reviews Disease Primers, 5(1). doi:10.1038/s41572-019-0102-3. Recuperado de: https://www.nature.com/articles/s41572-019-0102-3

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