Más allá de los estereotipos. Asperger, una perspectiva única
Por: Neighbors’ Consejo |
El síndrome de Asperger, suele presentarse junto con discapacidad intelectual y dificultades significativas en el lenguaje, también afecta la comunicación social y la flexibilidad de pensamientos y comportamientos. Aunque el término ha sido sustituido el término por “trastorno del espectro autista”, (TEA), y ya no figura como una categoría diagnosticada específica, se mantiene su denominación social, por una cuestión de identidad y pertenencia en quienes recibieron dicho diagnóstico.
El Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de México, (s.f) destaca que el diagnóstico y tratamiento temprano son más efectivos cuando se inicia antes de los tres años, ya que el cerebro está en pleno desarrollo. El TEA agrupa diversos trastornos del desarrollo causados por diferencias neurológicas que afectan la comunicación verbal y no verbal, la resistencia a los cambios, así como intereses muy focalizados. Las niñas y niños con Asperger suelen mostrar dificultades para relacionarse fácilmente con sus pares o adultos, presentar movimientos repetitivos y en ocasiones alteraciones sensoriales ante estímulos como luces brillantes, ruidos fuertes o sabores intensos.
Cada persona posee características únicas y diferentes fortalezas, las personas con Asperger no son la excepción. En la adultez, este trastorno neurológico persiste y puede generar complicaciones en la vida laboral, en las relaciones emocionales y en la interacción social. No obstante, no todas las personas presentan el mismo grado de afectación. ni las misma características, pero sí comparten un aspecto físico y una inteligencia normal o superior a los demás, UNIR, (2021) señala que en adultos se observa características como:
- Déficit social: Las relaciones íntimas de amistad o pareja resultan inalcanzables. Dificultad para comprender las necesidades emocionales de los demás. Limitada comprensión de normas sociales. Poca flexibilidad para adaptarse a conductas.
- Dificultades de comunicación: Dificultad de la compresión de las pautas no verbales. Dificultad para expresar sus emociones. Estilo conversacional poco recíproco y anomalías prosódicas.
- Patrón de inflexibilidad: Incomodidad durante cambios inesperados, poca flexibilidad ante sus rutinas e intereses y actividades.
- Dificultades de tipo emocional: Autoestima pobre y escasa seguridad en sí mismo, soledad y sentimientos de incomprensión.
De esta manera, se puede observar que los adultos con Asperger tienden a la soledad, muestran un pobre autoconcepto de su conducta social, afectando para mantener relaciones sociales, de amistad o de pareja, debido a la dificultad para detectar las emociones y los sentimientos de otras personas. Así mismo, suelen experimentar ansiedad, depresión y baja autoestima, lo cual afecta su inserción en el mundo laboral. (UNIR, 2021)
En muchos casos, estas personas también muestran dificultades para mirar fijamente a otros, comprender el espacio personal y modular el discurso. Suelen hablar con un estilo plano y difícil de entender, que carece de tono, entonación y acento o por el contrario pueden hablar en un estilo muy formal y bien elaborado para la edad. Las personas con Asperger pueden mostrar una marcada sensibilidad a estímulos externos como ruidos, imágenes, luz o texturas, lo que en algunos casos se acompaña de retraso motor y cierta torpeza en la coordinación de movimientos. Además, suelen presentar intereses y actividades restringidas, rígidas, sistemáticas y repetitivas, que forman parte de sus patrones de comportamiento característicos.
Un análisis reciente del Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (MMWR) de los CDC reporta que los trastornos del espectro autista (TEA) se presentan en 1 de cada 36 niños de 8 años (2.8 %), una prevalencia superior a la estimada en 2018, cuando se registró un 2.3 % (1 de cada 44 niños). Estos datos provienen de 11 comunidades incluidas en la Red de Vigilancia del Autismo y las Discapacidades del Desarrollo (ADDM), por lo que no representan la totalidad de la población infantil de los Estados Unidos (National Institute of Mental Health, 2025).
El diagnóstico de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) presentan dificultades debido a la ausencia de pruebas médicas directas, como análisis de laboratorio, lo que obliga a los profesionales a basarse en la observación de la conducta y el desarrollo infantil. Aunque en algunos casos los signos pueden identificarse desde los 18 meses de edad y un diagnóstico especializado resulta confiable hacia los dos años, muchos niños no reciben una confirmación hasta etapas posteriores de su desarrollo. En consecuencia, existen personas que alcanzan la adolescencia o incluso la adultez sin diagnóstico, lo que retrasa el acceso a intervenciones tempranas que son fundamentales para favorecer su desarrollo y calidad de vida.
El término síndrome de Asperger fue introducido en los años ochenta por Lorna Wing para describir a personas con inteligencia preservada y lenguaje fluido, pero con dificultades en la comunicación, la reciprocidad social y patrones rígidos de conducta. Desde entonces, la investigación científica y clínica ha avanzado en la comprensión de sus causas y en la clasificación diagnóstica, integrando finalmente esta condición dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) con la publicación del DSM-5 en 2013 y la CIE-11 en 2018. En este marco, el 18 de febrero, coincidiendo con el nacimiento de Hans Asperger, se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Síndrome de Asperger, promoviendo campañas como #HazEspacio, que defienden el derecho a la inclusión social, académica y laboral. Este enfoque ha dado lugar a la llamada cultura Aspie, que visibiliza la identidad compartida y los talentos de quienes conviven con esta condición (Díez, 2021).
Las personas con Síndrome de Asperger suelen presentar comorbilidades psiquiátricas como el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), depresión y ansiedad, trastornos de conducta disruptiva y trastornos del estado de ánimo. Lo que afecta negativamente su desarrollo socioemocional y sus procesos de aprendizaje. (Hosseini & Molla, 2020).
El tratamiento del síndrome de Asperger se basa en los síntomas individuales y puede variar con el tiempo para ser más efectivo. Profesionales como médicos, consejeros y programas de capacitación laboral apoyan a las personas a desarrollar habilidades sociales, de aprendizaje e integración.
Entre las estrategias más recomendadas se encuentran:
- Mantener rutinas y apoyos visuales (calendarios, horarios y listas).
- Potenciar fortalezas e intereses personales.
- Practicar la interacción social y la comunicación.
- Educar al entorno sobre el Asperger para fomentar comprensión y apoyo.
- Mejorar la lectura de indicadores sociales y emplear frases preparadas en situaciones comunes.
En conjunto, estas medidas buscan promover la autonomía, la adaptación social y el bienestar personal (Ignite Healthwise, 2024).
En resumen, el síndrome de Asperger o TEA es un trastorno del neurodesarrollo que dificulta la interacción social y la adaptación plena al entorno. A pesar de los desafíos, con apoyo profesional, entornos familiares seguros y estrategias de comunicación claras, las personas diagnosticadas pueden alcanzar una mejor calidad de vida, potenciar sus fortalezas y lograr una integración más satisfactoria en la sociedad
REFERENCIAS
CDC. (2023, 23 de marzo). Prevalencia del autismo más alta, según los datos de 11 comunidades de la Red de ADDM [Comunicado de prensa]. https://www.cdc.gov/spanish/mediosdecomunicacion/comunicados/p_autismo_032323.html
Díez-Juan, M. (2021). Síndrome de Asperger, una manera única de entender el mundo. SOM Salud Mental 360. https://tea.som360.org/es/articulo/sindrome-asperger-manera-unica-entender-mundo
Hosseini, S., & Molla, M. (2020). Trastornos psiquiátricos comórbidos asociados con el síndrome de Asperger/autismo de alto funcionamiento: un estudio comunitario y clínico. Journal of Autism and Developmental Disorders, 50(3), 1125–1137. https://doi.org/10.1007/s10803-019-04315-7
Ignite Healthwise. (2024). Tratamiento y apoyos para personas con síndrome de Asperger. Ignitehealthwise.com. https://www.ignitehealthwise.com
Kaiser Permanente. (s.f.). Aprenda sobre el síndrome de Asperger en adultos. Kaiserpermanente.org. Recuperado el 26 de marzo de 2025, de https://espanol.kaiserpermanente.org/es/health-wellness/health-encyclopedia/he.aprenda-sobre-el-s%C3%ADndrome-de-asperger-en-adultos.abo3120
MedlinePlus. (s.f.). Trastorno del espectro autista – síndrome de Asperger. Medlineplus.gov. Recuperado el 26 de marzo de 2025, de https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001549.htm
National Institute of Mental Health. (2025). Trastornos del espectro autista [Revisión en 2025]. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastornos-del-espectro-autista
Sirera Conca, M. (2018, 16 de febrero). El lenguaje en el Síndrome de Asperger. Red Cenit. https://www.redcenit.com/el-lenguaje-en-los-ninos-as-con-sindrome-de-asperger/
Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. (s.f.). Diagnóstico oportuno del síndrome de Asperger posibilita mejorar calidad de vida de niñas, niños y adolescentes que viven con esta condición. Gob.mx. Recuperado el 26 de marzo de 2025, de https://www.gob.mx/sipinna/articulos/diagnostico-oportuno-del-sindrome-de-asperger-posibilita-mejorar-calidad-de-vida-de-ninas-ninos-y-adolescentes-que-viven-con-esta-condicion?idiom=es
UNIR. (s.f.). Síndrome de Asperger en adultos. Unir.net. Recuperado el 26 de marzo de 2025, de https://www.unir.net/revista/salud/sindrome-de-asperger-en-adultos/#:~:text=Caracter%C3%ADsticas%20definitorias%20del%20s%C3%ADndrome%20de,flexibilidad%20para%20adaptarse%20a%20conductas
