La cognición y la importancia de los procesos mentales en la salud cerebral

Al despertar cada mañana, las personas suelen pensar en las tareas que deben completar durante el día, el orden en que deben realizarse y cuáles tienen mayor relevancia. Estas actividades cotidianas reflejan una característica fundamental de la conciencia humana como lo es la cognición. Sin embargo, no todos los aspectos de la cognición se experimentan de forma consciente. 

El Psicólogo y Máster en psicopatología Marcel Gratacos describe la cognición como la facultad de los seres vivos de procesar información a partir de la percepción, el conocimiento y las características subjetivas. Este proceso se manifiesta en funciones como el lenguaje, el aprendizaje, el razonamiento, la atención, la memoria, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la elaboración de sentimientos (Equipo editorial de Lifeder, 2022). Asimismo, la cognición puede entenderse como la acción y efecto de conocer a través de los sentidos e interpretar la información que se percibe del entorno. El término proviene del latin “cognoscere”, que significa “conocer”, y hace referencia a todo aquello relacionado con el conocimiento. 

Entre las principales características de la cognición se encuentran el conjunto de la información que las personas adquieren a lo largo de la vida mediante el aprendizaje y las experiencias vividas. Este proceso implica la recepción y el procesamiento de información a partir de la percepción, donde los sentidos desempeñan un papel fundamental. Además, la cognición se desarrolla a través de las diversas estructuras cerebrales que intervienen en múltiples procesos mentales y permite el desarrollo del aprendizaje (Equipo editorial de Lifeder, 2022).

Dentro de estos procesos se encuentran diversos mecanismos cognitivos fundamentales.

  • Percepción: permite organizar e interpretar los estímulos sensoriales provenientes del ambiente, construyendo representaciones mentales de los objetos y eventos del mundo (Torres, 2017; Zhang, 2019).
  • Atención: se refiere a la capacidad de concentrar los recursos cognitivos en determinados estímulos mientras se ignoran otros menos relevantes. En la psicología cognitiva, este proceso se entiende como la asignación de recursos limitados de procesamiento a una parte de la información disponible (Cherry, s. f.).
  • Memoria constituye un proceso esencial que permite almacenar y recuperar información a lo largo del tiempo. Investigaciones clásicas sugieren que la memoria a corto plazo posee una capacidad limitada, aproximadamente de siete elementos más o menos dos, lo que evidencia las restricciones del procesamiento cognitivo humano (Miller, 1956).
  • Pensamiento constituye una función abstracta y difícil de delimitar. De manera general, se define como la actividad que permite integrar la información adquirida y almacenada en el cerebro. Este proceso no opera de forma aislada, sino que se relaciona con otras funciones cognitivas como la percepción, la atención y la memoria, por lo que se considera fundamental para la ejecución de cualquier proceso cognitivo.
  • Lenguaje: no se limita únicamente al acto de hablar, sino que incluye todas las actividades que permiten dar sentido y expresar la información percibida. En este sentido, el lenguaje cumple una función esencial en la organización y estructuración del conocimiento. 
  • Aprendizaje: es el proceso mediante el cual las personas incorporan nueva información a los conocimientos previamente almacenados y organizados en la mente. Este proceso puede abarcar desde la adquisición de conductas simples o hábitos hasta el desarrollo de habilidades complejas y conocimientos elaborados, desempeñando un papel fundamental en la modulación de los procesos cognitivos (Equipo editorial de Lifeder, 2022).

Desde otra perspectiva, la cognición puede definirse como la capacidad de obtener información del entorno mediante su procesamiento en el cerebro, su interpretación y la atribución de significado. En este sentido, Torres (2017) señala que, dentro de la psicología, la cognición se entiende como el procesamiento de información a través de diversas funciones mentales, especialmente aquellas que se desarrollan de forma consciente. 

Este enfoque ha permitido el desarrollo de campos interdisciplinarios como la neuropsicología y la neurociencia cognitiva. De igual forma, el autor identifica otros procesos cognitivos relevantes como Torres (2017):

  • Percepción, se refiere a la captación de estímulos del entorno por parte de los órganos sensoriales y su posterior transmisión al sistema nervioso, donde se genera una representación mental de la información. 
  • Emoción, aunque tradicionalmente se considera separada de la cognición, actualmente se reconoce como un proceso estrechamente relacionado con mecanismos cognitivos y motivacionales. 
  • Razonamiento y resolución de problemas, constituyen procesos cognitivos de alto nivel que se apoyan en otros procesos más básicos para alcanzar objetivos o encontrar soluciones. Estos pueden clasificarse en razonamiento deductivo, inductivo y abductivo.
  • Cognición social, estudia cómo las personas comprenden e interpretan las relaciones interpersonales y el comportamiento de los demás. 
  • Metacognición, se refiere a la capacidad de reflexionar sobre los propios procesos cognitivos y ser conscientes de ellos.

La cognición es uno de los conceptos más utilizados en relación con el cerebro y el funcionamiento mental. El médico y profesor de psiquiatría de la Universidad de Toronto, Ralph Lewis señala que la cognición no es exclusiva de los humanos, sino que también está presente en muchas especies de animales, Además, existe un debate sobre si la inteligencia artificial podría considerarse un sistema cognitivo (Lewis, 2025).

El autor también destaca que los déficits cognitivos, ya sean mayores o sutiles, permanentes o transitorios, desempeñan un papel fundamental en diversas afecciones y estados mentales, como la fatiga simple o somnolencia, la niebla cerebral, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la discapacidad intelectual, las lesiones cerebrales, el Alzheimer, la demencia, el delirio agudo o la esquizofrenia. Asimismo, la cognición suele asociarse con el pensamiento y con otros procesos como la atención, la creación y almacenamiento de recuerdos, la adquisición y retención de conocimientos, el aprendizaje del lenguaje y el razonamiento lógico (Lewis, 2025).

El psicólogo británico, Chris Frith, señala que el concepto de cognición puede utilizarse de diversas maneras, desde el simple procesamiento de la información (es decir, aquello que realiza el cerebro)  hasta procesos de orden superior relacionados con la experiencia consciente. Tradicionalmente, se asumía que estos procesos siempre eran conscientes; sin embargo, teorías desarrolladas a finales del siglo XIX, como las de Freud y Helmholtz, plantearon que una parte significativa del comportamiento humano está guiada por procesos mentales inconscientes (Lewis, 2025). 

La emoción y la cognición están profundamente interrelacionadas y comparten redes neuronales superpuestas. Ambas evolucionaron como funciones adaptativas y que regulan el comportamiento y la experiencia humana en diversos contextos. 

El interés por comprender cómo piensan los seres humanos se remonta a los filósofos de la antigua Grecia, como Platón y Aristoteles. Mientras que Platón sostenía que el conocimiento surgía de principios internos y del razonamiento. Aristoteles consideraba que este se adquiere principalmente mediante la observación del entorno (Cherry, s.f.). 

El estudio científico de la cognición dio origen a la psicología cognitiva, una subdisciplina que investiga cómo las personas perciben, recuerdan, piensan y resuelven problemas. Este campo surgió con fuerza durante la denominada revolución cognitiva de la década de 1960, la cual cuestionó las limitaciones del conductismo para explicar los procesos mentales internos (Cherry, s. f.; Mandler, 2002).

Los procesos cognitivos, sin embargo, no son perfectos y pueden verse influenciados por diversos factores, como la edad, los problemas de atención, los sesgos cognitivos, la genética y las limitaciones de la memoria. Por ejemplo, con el envejecimiento es común que la velocidad de procesamiento disminuya y que se presenten dificultades para recordar información previamente aprendida. 

Asimismo, los sesgos cognitivos representan errores sistemáticos en la forma en que las personas interpretan la información del entorno. Un ejemplo frecuente es el sesgo de confirmación, que consiste en prestar mayor atención a la información que confirma nuestras creencias previas e ignorar aquella que las contradice. Por otra parte, las limitaciones de la memoria también influyen en la cognición. La memoria a corto plazo suele durar entre 20 y 30 segundos, mientras que la memoria a largo plazo puede conservar información durante años o incluso décadas. No obstante, la memoria es susceptible a errores y puede verse afectada por fenómenos como la desinformación (Cherry, s. f.).

Los procesos cognitivos tienen un impacto significativo en la vida cotidiana y en la salud física y mental. La información que se recibe a través de los sentidos debe transformarse en señales que el cerebro pueda interpretar. Este proceso, conocido como  percepción, permite convertir la información sensorial en señales comprensibles para el cerebro y a partir de ellas, guiar las acciones. 

En consecuencia, la cognición influye en prácticamente todos los aspectos del comportamiento humano, desde la percepción de estímulos hasta la toma de decisiones complejas. Comprender estos procesos resulta fundamental para explicar el aprendizaje, la conducta y el funcionamiento psicológico general de las personas.

Aunque no existe una actividad específica que permita prevenir el deterioro cognitivo o reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, diversas prácticas pueden contribuir a mantener activo el cerebro y fortalecer la reserva cognitiva. Entre estas actividades se encuentra (Fundación Pasqual Maragall, s. f.): 

  1. La lectura favorece la estimulación cognitiva, además de la concentración, ejercita la memoria y alimenta la imaginación.
  2. Los juegos de mesa son una excelente herramienta para estimular distintas habilidades cognitivas, entre las que está el cálculo, la memoria de trabajo, la lógica, la capacidad de planificación, el vocabulario y la creatividad.
  3. El aprendizaje de nuevas habilidades: como un nuevo idioma, clases de cocina o cultura general.
  4. Ponerse a prueba, resolución de retos mentales, algo que requiera esfuerzo como por ejemplo, resolver crucigramas, hacer sudoku, entre otros. 
  5. Incorporación de nuevas rutinas o variar las habituales contribuye a crear nuevas conexiones neuronales, por ejemplo, cambiar la organización de cajones, o utilizar los cubiertos con la mano contraria.
  6. El uso de tecnologías. aprender a usar nuevos dispositivos o mejorar en general nuestro conocimiento tecnológico, no solo facilita la vida diaria, sino que también ofrece numerosas oportunidades para estimular el cerebro y aumentar la reserva cognitiva.
  7. Aprender y practicar un instrumento musical, esto involucra diferentes áreas del cerebro y mejora la coordinación y la memoria, ya que requiere la memorización de notas, acordes y secuencias, lo que fortalece la memoria a largo plazo.
  8. El mantenimiento de relaciones sociales activas, estimula la mente, el apoyo emocional, fomenta el aprendizaje y la actividad física. Reduce el estrés, la soledad, mejora el ánimo y fortalece las habilidades cognitivas clave para la salud cerebral.

La reserva cognitiva resulta fundamental para comprender por qué algunas personas resisten mejor que otras los efectos de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Parkinson. Las personas con mayor reserva cognitiva suelen manifestar los síntomas de estas enfermedades o presentar una mayor capacidad para afrontar sus efectos. Diversos estudios han demostrado que factores como el nivel educativo, la complejidad cognitiva del trabajo y la participación de actividades de ocio se asocian con una menor incidencia de síntomas de demencia (Fundación Pasqual Maragall, s. f.).  

En conclusión, la cognición puede definirse como la capacidad de los seres vivos para obtener, procesar e interpretar información del entorno mediante distintos procesos mentales, entre los que destacan la atención, la memoria, el aprendizaje y el racionamiento. La evaluación de la memoria permite a los profesionales analizar aspectos como la orientación, la concentración, la memoria y la capacidad de resolver problemas. Por ello, resulta fundamental promover hábitos y actividades que contribuyan a fortalecer las capacidades cognitivas y preservar la salud mental a lo largo de la vida. 

Para Neighbors’ Consejo, fortalecer la salud mental comunitaria implica reconocer que el desarrollo cognitivo no ocurre de manera aislada, sino en interacción constante con la cultura, las relaciones sociales y las experiencias compartidas dentro de la comunidad.

Palabras claves: Cognición, mente, información, salud mental, conciencia, aprendizaje, razonamiento, atención, memoria, decisiones, sentimientos, lenguaje.

Referencias

Cherry, K. (s. f.). What is cognition? Verywell Mind. https://www.verywellmind.com/what-is-cognition-2794982

Equipo editorial de Lifeder. (2022). Cognición: qué es, características y procesos cognitivos. Lifeder. https://www.lifeder.com/cognicion/

Flavell, J. H. (1976). Metacognitive aspects of problem solving. In L. Resnick (Ed.), The nature of intelligence. Erlbaum.

Lewis, R. (2025). Definir la cognición importa para comprender la conciencia. Psychology Today.

Mandler, G. (2002). Origins of the cognitive (r)evolution. Journal of the History of the Behavioral Sciences, 38(4), 339–353.

Miller, G. A. (1956). The magical number seven, plus or minus two: Some limits on our capacity for processing information. Psychological Review, 63(2), 81–97.

Neisser, U. (1967). Cognitive psychology. Appleton-Century-Crofts.

Torres, A. (2017). Cognición: definición, procesos principales y funcionamiento. Psicología y Mente.

Zhang, J. (2019). Cognitive functions of the brain: Perception, attention and memory. arXiv.

Fundación Pasqual Maragall. (s. f.). ¿Qué es y qué podemos hacer para aumentar la reserva cognitiva? https://blog.fpmaragall.org/reserva-cognitiva

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