LA CALMA Y AUTORREGULACIÓN EN LA SALUD MENTAL.
La calma, es una habilidad que nos ayuda a regular las emociones y sentimientos, donde predomina la paz, tranquilidad y serenidad; sin embargo, el estrés, la ansiedad y el agotamiento es común en todo el mundo, en este contexto mantener la calma emocional ya no es un lujo, sino una necesidad urgente para preservar la salud mental y física. Lily Zurita, (2025), (1), menciona que el equilibrio emocional permite enfrentar la vida con mayor claridad, adaptabilidad y bienestar; teniendo en cuenta que “las emociones son una respuesta frente a diferentes estímulos internos o externos, cumpliendo función adaptativa con componentes cognitivos, conductuales y fisiológicos; fundamentales para interpretar lo que nos sucede, tomar decisiones y relacionarnos socialmente”.
En un entorno dominado por la prisa, entender y mantener la serenidad se ha convertido en una ventaja adaptativa y una forma de autocuidado profundo, desde la neuropsicología, se ha demostrado que la calma no es solo una emoción subjetiva, sino un estado neurofisiológico, en el que el cuerpo y la mente entran en sincronía, Sandra Cienfuegos, (2025), (2), considera que cuando permanecemos en calma, el sistema nervioso parasimpático (responsable del descanso y la recuperación) se activa, reduciendo los niveles de cortisol y permitiendo que el cerebro funcione racionalmente. Por otro lado, la calma, lejos de ser un estado pasivo, implica un tipo de disciplina mental capaz de aprender a responder desde la conciencia y no desde la impulsividad, se ha demostrado que la psicología- cognitivo conductual señala que los pensamientos acelerados alimentan las emociones intensas, por eso, la importancia de entrenar la calma, para una mejor regulación emocional y poder modular la percepción del estrés y reducir la sobreactivación cognitiva que tantas veces nos lleva al agotamiento.
Todos hemos tenido días intranquilos, y al más mínimo problema se siente como una roca a punto de estallar en un colapso total, mantener la calma bajo presión no siempre es fácil, pero es una habilidad valiosa que nos enfrenta a desafíos personales, el Doctor Chris Mosunic, (11 de agosto), (3), cree que mantener la calma no significa ignorar el estrés, sino gestionarlo eficazmente e incluso llegar a sentirse firme en momentos de alta presión, esto al contrario es no perder los estribos, mantener la compostura, pensar con claridad, analizar las situaciones objetivamente y tomar las mejores decisiones posibles. Se trata de responder en lugar de reaccionar, ser proactivo en vez de reactivo, una señal de fortaleza, resiliencia e inteligencia emocional. De igual forma, en situaciones de alta presión nuestra mente suele adelantarse o retroceder, generando ansiedad sobre la situación, sin embargo la atención plena nos permite centrar nuestra atención en el presente, empoderarnos para librarnos de pensamientos estresantes y dar paso a la calma y claridad. La atención plena es una de las herramientas más efectivas para mantener la calma, en lugar de dejarse llevar por el estrés o la ansiedad y algunas formas de practicarlo son:
- Concentrarse en el presente durante 24 horas.
- Considera la respiración como tu mejor amiga.
- Esperar lo mejor, no lo peor.
- Evitar realizar varias tareas a la vez.
- Procesar los sentimientos.
La calma es un estado mental en el que logramos conservar la serenidad frente a las adversidades, el estrés y los conflictos; sin embargo en una discusión, una persona tranquila puede escuchar con atención y responder de manera racional, mientras que al contrario otras personas pierden el horizonte y reaccionan de forma vehemente, exacerbando el conflicto y provocando hacer perder la calma de los demás. En muchas ocasiones la tristeza, la ira, la frustración o la desesperación pueden hacernos perder el control, claramente Platon dijo una vez que “la victoria mas importante es la de conquistarse a uno mismo” y no le faltaba razón, Valentin Elorza, (2022), (4), al respecto, menciona que todos somos seres emocionales y debemos aprender a gestionar de manera efectiva cuando las emociones aparecen, con herramientas que permitan desarrollar y encontrar un equilibrio interior. Si nos enfrentamos a situaciones de estrés y es posible que generen un estado físico y emocional poco saludable y sea necesario hacer algunos cambios en nuestras vidas, con ayuda de algunas estrategias que puedan mantener la calma en nuestro dia a dia:
- Dormir bien, es posible mantener a raya al estrés u otras situaciones negativas si no dormimos lo suficiente, en ocasiones podemos encontrarnos en una especie de círculo vicioso, ya que el estrés y la ansiedad provocan insomnio.
- Dar un paseo, salir a caminar por un lapso de tiempo breve para alejarnos, permite darnos cuenta de los factores estresantes de nuestras vida, caminar permite replantear la situación, pensar en la solución y una nueva perspectiva para manejar las situaciones difíciles.
- Respiración consciente, en momentos de estrés, los ejercicios de respiración pueden brindar un alivio inmediato, proporciona oxígeno al cuerpo, alivia la tensión de origen físico y nos permite alejarnos de cualquier distracción y concentrarnos únicamente en el presente.
- Centrarse en lo positivo, es importante para mantener la calma en situaciones difíciles, ser consciente de las cosas buenas que nos rodean, y al contrario los pensamientos catastróficos, aumentan la ansiedad y la sensacion de panico; si somos capaces de ver la situación desde otra perspectiva, podemos darle el valor que tiene y encontrar soluciones.
- Escribir, permitirnos hablar sobre nuestra ansiedad o enfado a través de la escritura puede ser reconfortante y útil para mantener la calma en momentos difíciles. Suele ser muy positivo una charla con nosotros mismos.
Saber mantener la calma ante cualquier situación, desencadena ansiedad, frustración, o incluso pánico al enfrentarnos a lo imprevisto, la incertidumbre y el temor puede hacer más difícil la gestión de las emociones. María Corisco, (2025), (5), explica que, la mentora y autora de “y si me enfado ¿que?” (ED.VR Europa) Sonia Diaz Rois, y un trabajo en gestión de la ira, menciona que, “Aunque no podemos controlar lo que pasa fuera, si puedes cuidar como te colocas tú dentro de la situación”, no se trata de fingir calma o convertirse en una persona que sonríe mientras todo arde, se trata de bajar un poco el volumen del caos interno y elegir respuestas más conscientes y alineadas contigo. Mantener la calma es no es un acto de resignación, sino de inteligencia práctica, hay técnicas que funcionan y nos ayudan a sobrellevar cualquier situación que nos desborda:
- Acepta lo que no depende de ti, esto no va de resignarse, sino dejar de gastar energía en pelear con lo que está ocurriendo. En lugar de dejarse llevar por el caos y la frustración, se trata de pasar a la acción y pensar en que se puede hacer y buscar una alternativa y de ser necesario pedir ayuda.
- Dale un espacio a lo que estás sintiendo, el problema no es la emoción, “lo que nos desborda no es lo que sentimos, sino saber qué hacer con ello”, sentir enfado, frustración, impotencia o nervios es normal, ponerle nombre al sentimiento reduce el ruido mental y te de perspectiva.
- Controla lo que te estás contando, el cerebro interpreta la falta de control como una amenaza y es normal que te asalten pensamientos con escenarios cada vez más catastróficos, señala Rois, “cuando estamos activados emocionalmente, la mente se pone dramática”.
- Cambia el foco para ampliar la mirada, mirar más allá de otras personas que están viviendo este momento en condiciones mucho peores, la perspectiva temporal ayuda a rebajar la intensidad, “no desde la comparación, sino desde la posibilidad de descubrir otras formas de responder”.
Ante las crisis y el estrés, todas las personas comparten tres elementos que disparan la crisis y llevan a perder el control:
- La imprevisibilidad, no saber cuando termina.
- Pérdida de autonomía, depender de sistemas externos.
- El efecto dominó, el miedo a que un problema pequeño se convierta en uno grande.
En conclusión, la calma es un estado mental en el que predomina la paz y una mente serena, que transmite tranquilidad y control emocional, obviamente es difícil mantener la calma en dificultades o situaciones de estrés, pero con las herramientas necesarias es posible controlar las emociones y sentimientos, siendo esté un principio de salud donde prime el amor propio y el autocuidado para preservar la salud mental.
