La baja autoestima como factor de riesgo en el bienestar psicológico

Muchas personas se rechazan a sí mismas porque existe algún aspecto personal con el que no se sienten conformes. Con frecuencia consideran que, sí logran cambiar aquello que no les gusta, podrán sentirse mejor y más satisfechas consigo mismas. Esta inconformidad suele ser un síntoma de baja autoestima. En este sentido, Mas Ferriol (s.f.) señala que una forma sencilla de comprender la baja autoestima es cuando una persona no se siente satisfecha con su apariencia física, por ejemplo, al mirarse al espejo y no sentirse conforme con su propia imagen. Esta percepción negativa puede generar pensamientos limitantes en la vida cotidiana, influir en las emociones, dificultar la toma de decisiones y generar inseguridad. 

Las personas con baja autoestima suelen realizar grandes esfuerzos para comprender sentimientos como “no valgo nada”, “todo me sale mal”, “no sé hacer bien las cosas”, “no seré capaz”. Aunque en muchos casos logran disimular estos pensamientos ante los demás, dichas sensaciones suelen acompañarlas de manera constante, generando problemas físicos, emocionales y psicológicos. En términos generales, la autoestima se construye a partir de la relación que cada individuo desarrolla consigo mismo a lo largo de su vida, la cual está determinada por las experiencias personales y la forma en que se interpretan las situaciones vividas.

Desde una perspectiva psicológica, la autoestima puede definirse como la valoración global que una persona hace de sí misma y de sus propias capacidades. De acuerdo con Rosenberg (1965), este concepto se relaciona con el grado de aceptación, respeto y aprecio que una persona siente hacia sí misma. Esta valoración influye significativamente en el comportamiento, las emociones y la forma en que el individuo se relaciona con su entorno.

Hablar de autoestima es clave para comprender la baja autoestima, ya que está estrechamente relacionada con la manera en que una persona se percibe a sí misma: si se siente querida y aceptada por los demás, si se siente orgullosa de lo que hace y si confía en sus propia capacidades. Según Nemours KidsHealth (2023), la autoestima se desarrolla en gran parte de la influencia de los padres, profesores y otras personas significativas en la vida del individuo. Las palabras, actitudes y experiencias vividas pueden dejar huellas profundas y convertirse en parte de la percepción que una persona tiene sobre sí misma. 

Asimismo, la autoestima no es un rasgo estático, sino que se desarrolla y se modifica a lo largo del ciclo vital. Investigaciones en psicología han demostrado que la autoestima evoluciona en función de las experiencias personales, sociales y emocionales que experimenta cada individuo. En este sentido, Orth y Robins (2014) sostienen que la autoestima se desarrolla progresivamente durante la vida, influyendo en la adaptación psicológica, la estabilidad emocional y la percepción de competencia personal.

La voz interior, es decir, los pensamientos que una persona tiene sobre sí misma, desempeña un papel fundamental en la construcción de la autoestima. Pensamientos negativos como “soy un fracaso” o “nunca haré amigos” pueden deteriorar la autoestima y afectar el bienestar emocional. Por el contrario, aprender nuevas habilidades o desarrollar actividades como el arte o el deporte puede generar sentimientos de satisfacción personal y contribuir al fortalecimiento de la autoestima (Nemours KidsHealth, 2023).

La autoestima comienza a desarrollarse durante la infancia y tiende a estabilizarse a partir de la adolescencia. Asimismo, está influida por las experiencias vividas, la capacidad de afrontar diferentes situaciones y el reconocimiento o afecto recibido por las personas del entorno. De acuerdo con el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP, 2024), factores como la forma de pensar o el padecimiento de determinadas enfermedades también pueden afectar la autoestima de un individuo. 

Una baja autoestima implica una percepción negativa de uno mismo, lo cual puede conducir a estados emocionales como ansiedad, frustración o tristeza. Este problema afecta a un gran número de personas, aunque en muchos casos no se reconoce como tal. 

Diversos estudios han demostrado que la autoestima influye directamente en el bienestar psicológico, la satisfacción personal y la calidad de las relaciones sociales. En este sentido, Baumeister et al. (2003) señalan que los niveles de autoestima pueden tener un impacto significativo en el rendimiento personal, el bienestar emocional y las relaciones interpersonales. 

Por esta razón, es importante identificar algunas señales que pueden indicar la presencia de baja autoestima (IEPP, 2024):

  1. Sentirse inseguro con frecuencia y necesitar constantemente la aprobación de los demás.
  2. Experimentar sentimientos de tristeza, ansiedad o culpabilidad.
  3. Falta de motivación para alcanzar metas personales.
  4. Dificultad para establecer relaciones sociales por temor al fracaso.
  5. Evitar expresar opiniones o sentimientos.
  6. Compararse constantemente con otras personas.
  7. Considerar que no se merece recibir cosas positivas.
  8. Atribuir los éxitos a factores externos y los fracasos a uno mismo.
  9. Dificultad para tomar decisiones.
  10. Reconocer sólo las propias debilidades.
  11. Falta de iniciativa.

Durante el proceso de crecimiento, la sociedad también influye en la construcción de la autoestima al establecer normas sobre lo que se considera correcto o incorrecto. En muchos casos, estas normas se transmiten sin considerar los valores humanos fundamentales. Aesthesis Psicólogos Madrid (s. f.) señala que existen diversos factores que pueden contribuir al desarrollo de una baja autoestima durante la infancia, entre los que se encuentran:

  • El amor condicionado a los niños.
  • La repetición constante del “no”.
  • la inconsistencia en las reglas de conducta.
  • Los regaños con alto grado de enfado. 
  • La indiferencia de los padres.
  • Las reglas familiares, excesivamente rígidas.
  • Las pérdidas importantes durante la infancia.  
  • Abuso físico o sexual.
  • Padres con problemas de adicciones. 
  • Sobreprotección o excesiva permisividad.
  • Comunicación contradictoria.
  • Situaciones de estrés agudo o postraumático.

En la actualidad se ha demostrado que la baja autoestima puede convertirse en un factor de riesgo para el desarrollo de diversos trastornos psicológicos, afectando áreas importantes como las relaciones personales, el trabajo y la salud mental. Sin embargo, identificar las señales a tiempo constituye el primer paso hacia el cambio. Desde esta perspectiva, Mayo Clinic Staff (2023) menciona que adoptar determinadas estrategias puede contribuir a mejorar la autoestima y fortalecer el bienestar psicológico. 

Entre algunas estrategias se encuentran:

  1. Reconocer las situaciones que dañan la autoestima: Reconozca los momentos que pueden disminuir su autoestima, como presentaciones en el trabajo o la escuela, crisis personales o laborales, conflictos con personas cercanas o cambios importantes en la vida
  2. Ser consciente de los propios pensamientos y creencias: Observe cómo piensa sobre esas situaciones y el diálogo interno que mantiene. Pregúntese si sus creencias son reales y recuerde: si no le diría algo a un amigo, tampoco debería decírselo a usted mismo. 
  3. Cuestionar los pensamientos negativos. Los pensamientos automáticos no siempre reflejan la realidad. Pregúntese si lo que piensa se basa en hechos o si podría haber otra explicación. A veces es difícil reconocer errores en nuestra forma de pensar, especialmente cuando son creencias que hemos tenido durante mucho tiempo. Preste atención a estos patrones que pueden afectar la autoestima: pensamiento de todo o nada, enfocarse solo en lo negativo, restar valor a lo positivo, sacar conclusiones negativas sin evidencia, confundir sentimientos con hechos y mantener un diálogo interno crítico o despectivo hacia uno mismo.
  4. Modifique sus pensamientos y creencias: Sustituya los pensamientos negativos por otros más positivos y realistas. Sea amable consigo mismo, reconozca que todos cometemos errores y enfóquese en lo que ha aprendido. Evite exigirse demasiado con palabras como “debo” o “debería”, valore lo positivo de cada experiencia y anímese por los avances que va logrando. 

Asimismo, cuando se identifican patrones persistentes de baja autoestima, la intervención de profesionales de la salud mental puede resultar fundamental para generar cambios duraderos. Pedersen (s. f.) señala que existen diferentes enfoques terapéuticos eficaces para abordar este problema, entre ellos la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, la terapia psicodinámica y las terapias basadas en atención plena.

Además, de las intervenciones terapéuticas, el establecimiento de metas personales puede contribuir al desarrollo de un sentido de competencia y logro. De igual forma la autocompasión, las relaciones interpersonales saludables y el autocuidado constituyen factores protectores que favorecen el fortalecimiento de la autoestima y contribuyen al bienestar.

En conclusión, la autoestima puede entenderse como la capacidad de sentirse bien consigo mismo, aceptarse, valorarse y confiar en las propias capacidades. Por el contrario, la baja autoestima implica una percepción negativa de uno mismo que puede afectar significativamente la salud emocional y física, generando sentimientos de tristeza, ansiedad, frustración e inseguridad. Asimismo, sus manifestaciones pueden estar relacionadas con otras problemáticas psicológicas, lo que resalta la importancia de la intervención profesional para desarrollar estrategias que permitan fortalecer la autoestima y mejorar la relación con uno mismo y con los demás. 

Palabras claves: baja autoestima, negativa, amor, respeto, salud mental, fracaso, tristeza, ansiedad,incapacidad, crisis, cambios.

Referencias

Aesthesis Psicólogos Madrid. (s. f.). Baja autoestima: ¿Qué es? ¿Cómo mejorarla? Psicólogos Madrid Capital. https://www.psicologosmadridcapital.com/blog/autoestima-que-es-como-aumentarla/

Baumeister, R. F., Campbell, J. D., Krueger, J. I., & Vohs, K. D. (2003). Does high self-esteem cause better performance, interpersonal success, happiness, or healthier lifestyles? Psychological Science in the Public Interest, 4(1), 1–44. https://doi.org/10.1111/1529-1006.01431

Editorial Etecé. (2025, 13 de septiembre). Baja autoestima: qué es, causas y síntomas. Concepto.de. https://concepto.de/baja-autoestima/

Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP). (2024). Baja autoestima: deja de compararte constantemente. IEPP. https://www.iepp.es/autoestima-baja/

Mas Ferriol. (s. f.). Baja autoestima: cómo mejorarla explicado por especialistas. Mas Ferriol. https://www.masferriol.com/salud-mental/tienes-alguno-de-estos-sintomas/baja-autoestima/

Mayo Clinic Staff. (2023, 10 de octubre). Autoestima: adopta medidas para sentirte mejor contigo mismo. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/adult-health/in-depth/self-esteem/art-20045374

Nemours KidsHealth. (2023, octubre). ¿Cómo puedo mejorar mi autoestima? KidsHealth. https://kidshealth.org/es/teens/self-esteem.html

Orth, U., & Robins, R. W. (2014). The development of self-esteem. Current Directions in Psychological Science, 23(5), 381–387. https://doi.org/10.1177/0963721414547414

Pedersen, M. B. (s. f.). Treating low self-worth: The psychologist’s guide to change. Therapist.dk. https://therapist.dk/blog/psychologist/treating-low-self-worth/

Rosenberg, M. (1965). La sociedad y la autoimagen adolescente (Vol. 11, p. 326). Princeton, NJ: Princeton University Press.

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