La anosognosia: implicaciones neuropsicológicas, diagnósticas y sociales
Por: Neighbors’ Consejo |
La anosognosia: implicaciones neuropsicológicas, diagnósticas y sociales
La falta de introspección de la enfermedad es la característica principal de un trastorno neuropsicológico llamado anosognosia. Esta condición se manifiesta en conductas aparentemente lógicas aunque derivadas de la ausencia de conciencia y, por consiguiente, del reconocimiento de déficit. Las personas con anosognosia suelen ser percibidas por su entorno más cercano como testarudas y de trato difícil.
La anosognosia, asociada con frecuencia a trastornos de salud mental, plantea grandes desafíos tanto para los pacientes como para los cuidadores. La falta de percepción no corresponde a un acto de negación voluntaria, si no una disfunción cerebral que afecta la conciencia. Se observa habitualmente en enfermedades como la esquizofrenia, trastorno bipolar y demencia. Acharya & Sanchez, (2023) explican que, por lo general, la anosognosia aparece como secuela neurológica tras una lesión en el lóbulo parietal derecho, aunque también puede originarse por lesiones temporoparietales, talámicas o de los ganglios basales, así como en trastornos psiquiátricos. Estas alteraciones comprometen la corteza prefrontal, responsable de la memoria, el autocontrol y la organización, lo que genera la pérdida de la conciencia sobre la función cognitiva o sensoriomotora.
En la práctica clínica, los profesionales de la salud suelen diagnosticar la anosognosia a partir de la evaluación del nivel de conocimiento y la comprensión que el paciente tiene de sus síntomas. A través de la conversación, se puede descubrir la relación semiológica y se detecta la actividad del área afectada. En el caso de la demencia los pacientes tienden a no reconocer o minimizar sus déficit de memoria; mientras que en los trastornos mentales racionalizan conductas aberrantes o síntomas psiquiátricos mediante la creación de detalles falsos, reales o imaginarios. Adicionalmente, pruebas complementarias como la tomografía computarizada (TC), el electroencefalograma (EEG) o la resonancia magnética (IRM) permiten identificar los signos físicos de la lesión cerebral. (WebMD, 2024)
La negación del déficit, es frecuente en personas con enfermedades mentales graves, Según Barbara Brody (2024), cerca del 40% de las personas con trastorno bipolar y el 50% de quienes padecen esquizofrenia presentan anosognosia; los psiquiatras estiman que estas cifras podrían ser mayores, considerando además a las personas con trastornos neurológicos y en algunos casos de pacientes con accidente cerebrovascular. Independientemente del estado de salud, toda persona, toda persona actualiza constantemente la imagen mental que tiene de sí mismo a medida que recibe nueva información, por ejemplo, después de un corte de cabello. Este proceso, que involucra al lóbulo frontal del cerebro, permite asimilar y organizar y utilizar la información, para mantener la versión actualizada del autoconcepto. Cuando el lóbulo frontal del cerebro se encuentra dañado, como sucede en la esquizofrenia o el trastorno bipolar, esta actualización se ve afectada, generando distorsiones en la autoimagen.
Las personas con anosognosia, al no ser conscientes del deterioro de sus funciones, mantienen una negación total de su estado. Aun cuando esta situación resulta evidente para los profesionales de la salud y las personas de su entorno, los pacientes se consideran capaces de realizar tareas que claramente no pueden desempeñar como cocinar o conducir, lo cual representa un riesgo para sí mismo y para su entorno. (NEPSA, 2020)
Aunque no existen criterios específicos, la anosognosia puede manifestarse en diversos trastornos como, prosopagnosia, amnesia, síndrome de Korsakoff, afasias y apraxias. Entre los indicadores comunes que facilitan su la identificación y su clasificación se encuentran:
- Alteración de la conciencia sobre la existencia de un déficit o limitación funcional.
- Negación del déficit expresada en frases como “ no se porque estoy aquí”, “son los demás los que dicen que estoy mal”.
- Evidencia de déficit a través de instrumentos de evaluación.
- Reconocimiento de la alteración por parte de familia y / o el entorno.
- Impacto negativo en las actividades de la vida diaria.
- Ausencia de alteración en estados confusionales o alteración de la conciencia.
Cabe mencionar, que en cuanto al tratamiento, no existen fármacos específicos para la anosognosia y que en tratamientos dirigidos a síntomas de la enfermedad de Alzheimer, se observa que muchos pacientes rechazan sistemáticamente la medicación y el tratamiento al no estar conscientes de su enfermedad ni percibirse enfermos. Esto dificulta la labor del cuidador, quien debe actuar con empatía ante la personalidad rígida y proclive a la confrontación. Esta dinámica genera altos niveles de estrés, agotamiento, frustración, ira y tensión emocional en el cuidador, lo que repercute en su salud física y emocional, e incluso puede derivar en cuadros depresivos que requieren intervención profesional. (López & Lombardía, s/f).
Los familiares y el entorno del paciente deben estar informados de la afección que ha provocado la anosognosia; igualmente las medidas oportunas que se tomarán para la intervención de dicha patología, la comprensión de la enfermedad por parte de su entorno favorece la reducción del estrés que genera la enfermedad y contribuye a un mejor abordaje. Algunas estrategias recomendadas:
- Mantener una comunicación positiva, amable y empática.
- Brindar apoyo en las tareas cotidianas.
- Utilizar expresiones cuidadosas al interactuar con el paciente.
- Buscar ayuda profesional cuando las tareas se vuelven demasiado abrumadoras o problemáticas.
En conclusión, la anosognosia constituye una limitación cognitiva, conductual, funcional y emocional significativa. La pérdida de introspección provoca falta de conciencia sobre el déficit, dificultando la relación con el entorno y con la propia atención clínica. La intervención médica, psicológica, al igual que el fortalecimiento de las redes de apoyo familiar resultan imprescindibles para mejorar y calidad de vida del paciente y del cuidador.
REFERENCIAS
Acharya, A. B., & Sánchez-Manso, J. C. (2023). Anosognosia. En StatPearls. StatPearls Publishing. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/books/NBK513361/
Badiola, E. (2021, febrero 16). Anosognosia: qué es, historia y realidad neuropsicológica. Neuronup.com; NeuronUP. https://neuronup.com/estimulacion-y-rehabilitacion-cognitiva/dano-cerebral-adquirido/anosognosia-que-es-historia-y-realidad-neuropsicologica/
NEPSA. (s. f.). La anosognosia. https://nepsa.es/la-anosognosia/
López, P. S., & Lombardía, F. C. (s/f). Conducta ante la anosognosia. Hipocampo.org. Recuperado el 11 de marzo de 2025, de https://www.hipocampo.org/rincon-del-experto/ExpertCase0025.asp
WebMD. Barbara Brody (2024, abril 8). Anosognosia: Why some people stop taking their meds. WebMD. https://www.webmd.com/schizophrenia/what-is-anosognosia
